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Veterinаriо de 92 аñоs dedicа su vidа а cоnstruir sillаs de ruedas pаrа аnimаles discаpаcitаdоs

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Un veterinario estadounidense de 92 años de edad, quien ha entregado alma, vida y corazón a los perritos más necesitados, es una muestra de amor hacia los animales discapacitados.

La mayoría de la gente desconoce o no se pone en la situación de que, tal como los humanos, los animales sufren discapacidades y enfermedades que empeoran su calidad de vida.

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Se trata del doctor Lincoln Parkes, quien ha vivido una larga vida plena y muy gratificante en el estado de Maryland, Estados Unidos. Casi toda su existencia la ha dedicado a los animales que necesitan cuidados especiales. Ha brindado una mano amiga a un sinnúmero de ejemplares caninos.

El veterinario jubilado transmite en sus creaciones el amor que siente por los animales.
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A pesar de que dejó su profesión como veterinario hace ya algunos años atrás, el doctor Lincoln construye hoy en día sillas para perritos cuyas extremidades han sido paralizadas o cercenadas.

Siempre haciendo lo que más ama, siempre con el objetivo en mente de brindar protección, amor, solidaridad, empatía, y de hacer lo imposible por ayudar a estos seres de luz a que tengan una vida más amable y más digna. Se lo ve realmente feliz de pasar sus años dorados aún enfocado en su gran pasión.

Hace algún tiempo, Lincoln Parkes fundó la famosa empresa conocida como K-9 Carts, dedicada a la fabricación en serie de sillas de ruedas para perros discapacitados, a la medida de cada requerimiento.

Este honorable y gentil jubilado transcurre el otoño de sus días apacible, comprometido con quienes más sufren. Él mismo diseña los vehículos para perritos inmovilizados.

Para él no existe algo mejor que ver a un perro moviéndose feliz, corriendo y jugando por sus propios medios, gracias a sus sillas de ruedas.

“Ahora puedo dedicar todo mi tiempo a la elaboración de las sillas K-9, pero realmente, comencé a producirlas desde los años sesenta, y en todo este tiempo he logrado ayudar a muchos animalitos. Eso es suficiente premio para mí”, dijo Lincoln.

Tal y como el propio doctor asegura, su gran pasión por la construcción de sillas de ruedas comenzó el día que un hombre se acercó hasta su consulta con su perro en busca de ayuda. Desafortunadamente, el canino acababa de ser arrollado por un automóvil que le dejó paralizado de la cintura para abajo.

Según añade el veterinario, en ese momento se identificó mucho con el padre humano de la mascota. Se le veía muy desesperado. Viendo a su mejor amigo sufrir tanto, incluso pensó en sacrificarlo para mitigar su dolor.

Sin embargo, Lincoln le planteó una maravillosa solución. Con mucha creatividad e ingenio construyó un carrito para el perrito en desgracia, y luego lo llevó a hacer una prueba de manejo al campo donde permanecieron los tres un buen rato, divirtiéndose de lo lindo.

“Estábamos sorprendidos y emocionados observando cómo el perrito se apresuraba a seguir un frisbee. Saltaba y atrapaba el disco en el aire con una gran agilidad”, añadió Lincoln.

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